El pasado 19 de junio, 28 jóvenes del Regnum Christi de Pilar realizaron su consagración a San José, luego de vivir un proceso de preparación de casi tres meses a través de Custos, un apostolado que busca acercar a los jóvenes, hombres y mujeres, a la figura de este santo y ayudarlos a reconocerlo como custodio de su vida espiritual.

Custos propone un camino de nueve encuentros semanales y un retiro, orientado a formar a los participantes para acoger a San José en su vida y tomarlo como custodio del “Jesús escondido” en el fondo del corazón. Desde esa mirada, el apostolado invita a redescubrir virtudes sencillas y profundas, como la fidelidad, la castidad, el silencio, la oración, la docilidad y la obediencia.
Luisfa, colaborador en Pilar, impulsor de este proyecto, explica que San José aparece hoy como un santo especialmente providencial, en medio de un tiempo marcado por preguntas sobre la paternidad y la masculinidad.
“Donde hay tantas voces que nos tratan de decir cómo ser hombre, San José es el verdadero ejemplo que tenemos que mirar. Fue básicamente el hombre que le enseñó a ser hombre a Jesús”.

Para quienes acompañaron este proceso, la experiencia también ha significado un nuevo modo de mirar a San José. Marcos Gobbee, coordinador de Custos, cuenta que coordinar este camino transformó profundamente su relación con el santo.
“Pasó de ser un santo casi de estampita a un maestro espiritual. Me enseñó a buscar a Dios en el silencio, en ese silencio habitado por Dios”, señala. También destaca su ejemplo de santidad cotidiana: “Él permaneció en lo oculto y en la vida diaria de la Sagrada Familia”.
La consagración fue vivida por los jóvenes como una entrega concreta de la propia vida a Dios a través de San José. Para Marcos, consagrarse significa querer vivir como vivió el padre terrenal de Jesús: sirviendo a Dios cada día con amor y amando también a la familia. “Nada más lindo que entregarle nuestra vida como hizo San José y que dé frutos en abundancia”, expresa.

Mercedes Moni, coordinadora de Custos, también reconoce que este apostolado ha marcado profundamente su vida espiritual. Para ella, la figura de San José ha sido una presencia de sanación y guía.
“Cambió mi visión sobre lo que es un esposo, sobre lo que es un padre, sobre lo que es custodiar un vínculo”, comparte. “Su intercesión de verdad ha hecho grandes cosas en mi corazón”.
En los testimonios de quienes participaron, aparece con fuerza la experiencia de haber encontrado en San José un ejemplo necesario, incluso inesperado. Un santo que, desde el silencio, enseña a obedecer, cuidar, trabajar, acoger y custodiar lo que Dios confía en las personas y en los vínculos.
“Encontré un ejemplo de hombre que no sabía que necesitaba”, comparte uno de ellos. “En esto de ser hombre y custodiar lo que Dios me da en las otras personas, siento una misión muy grande de poder acoger, que San José supo hacer eso muy bien y le pido que me siga enseñando”.

La consagración de estos jóvenes fue así el cierre de un camino de formación, oración y encuentro con San José, pero también el inicio de una nueva etapa para vivir bajo su cuidado e intercesión.
A través de Custos, los jóvenes del Regnum Christi de Pilar han encontrado en San José un maestro de vida interior y de entrega concreta, un modelo para aprender a custodiar la presencia de Cristo en el corazón y en la vida cotidiana.








